diciembre 14, 2017

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CAPITALISMO Y LIBERALISMO | La manzana podrida


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Immanuel Wallerstein

El moderno sistema mundial IV. El liberalismo centrista triunfante 1789-1914

( traducción de Victoria Schussheim )

Madrid ; Siglo XXI España. 525 páginas

Immanuel Wallerstein es un gigante teórico de nuestro siglo. Defensor de la sociología histórica como unificación de la falsa división entre las ciencias humanas, este profesor americano de Sociología reconocido mundialmente, ha producido una obra escrita fundamental para estudiar lo que llama la economía-mundo capitalista. Lo más relevante de estos estudios es su trabajo continuado, preciso y crítico sobre este moderno sistema mundial del que formamos parte. Se acaba de traducir el tomo IV de la serie, que publicó en versión original el año 2011, con 81 años.
Los anteriores tres libros anteriores del conjunto habían tratado, el primero, sobre la agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo en la Europa del S.XVI. El segundo sobre el mercantilismo y la consolidación, bajo la hegemonía de las Provincias Unidas, de la economía-mundo europea entre 1600-1750. El tercero se centra en la segunda expansión de la economía-mundo capitalista, ahora bajo la hegemonía de Gran Bretaña, entre 1730 y 1850. La metodología combina el aspecto estructural ( sincrónico) con el histórico ( sincrónico ). Para ello sigue una línea histórica de manera no lineal, lo que hace que un libro no empiece exactamente donde acaba el otro. En el libro que nos ocupa su estudio del liberalismo centrista como sistema político y sobre la competencia entre Gran Bretaña y Francia por la hegemonia, abarca desde la Revolución francesa (1789) hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial ( 1914).
El lberalismo será la doctrina dominante en la geocultura porque las dos regiones centrales del sistema-mundo, Gran Bretaña y Francia, crearán Estados liberales. Pero será un liberalismo que a pesar de su retórica universalista querrá transformar la inclusión en exclusión : de las mujeres, las minorías étnico-nacionales, las clases trabajadoras. La construcción del Estado liberal ( entre 1815 y 1830) se da en el marco de importantes conflictos de clases. El problemas de los notable es justamente como mantener sus privilegios y poder frente a una demandas de soberanía popular que formalmente defendían. El liberalismo era, de hecho, una ideología modelada por múltiples intereses, a veces contrarios. Dentro del término se incluían inicialmente a los mismos radicales como su versión más extrema. Combatían a los conservadores reaccionarios hasta que a medida que iban ganando su filiación de izquierda se debilitaba y empezaban a tener como enemigos principales a los revolucionarios.
Los liberales, en contra del tópico, siempre fueron defensores de un Estado fuerte como garantía de la defensa de la propiedad y de los intereses del gran capital. Precisamente los dos Estados más fuertes de la época ( Gran Bretaña y Francia ) fueron la avanzadilla del centrismo liberal. Entre 1815 y 1848 se periflan ya las tres opciones ideológicas de una manera clara. Las referencias son la comunidad ( conservadores), el individuo ( liberalismo) y la sociedad ( socialistas). Curiosamente tanto conservadores como socialistas se confrontan desde posiciones diferentes al liberalismo individualista, lo cual puede alumbrar sobre la aparición del totalitarismo en el siglo XX.
La relación entre Francia y Gran Bretaña es ambivalente. Por una parte hay una dura competencia por la hegemonía y por otra hay un aprendizaje mutuo para construir este Estado liberal. Este proceso es especialmente complicado porque se da en el contexto de una dura lucha de clases que se desarrolla entre 1830 y 1875. Conflictos más protagonizadas por los artesanos de los talleres fabriles que por los obreros de la gran industria, donde trabajan las mujeres, los niños, los inmigantes y la población rural recién llegada a las ciudades. La economía-mundo capitalista se configura en una profunda y dramática desigualdad. La contradicción es que se da en una sociedad donde este discurso liberal proclama la igualdad en el mercado y ante la ley. Aparece el concepto de nación cívica bajo un ideal de fraternidad, porque la revolución francesa introdujo, y aquí está su carácter revolucionario, un concepto de ciudadanía radical, que constantemente los poderosos intentan dinamitar, básicamente con la diferencia entre ciudadanos activos y pasivos y todo tipo de distinciones binarias. El año 1848 será el de la derrota de las revoluciones en Francia, Bélgica, Alemania, Italia y Hungría, Surgirá la A.I.T., primera Internacional, que incialmente agrupara pocas y débiles organizaciones con objetivos poco claros. Pero aparecerá ya claramente un radicalismo anticapitalista, antisistema y la división, tras un rico debate teórico, entre socialismo ( Marx) y anarquismo ( Bakunin).
Wallersetein analizará otro tema, en el que ha profundizado en diversos lugares, sobre la constitución del saber en las sociedades liberales : división entre filosofía y ciencia, entre ciencias naturales y sociales, y fragmentación de estas últimas.
El libro de Wallerstein es extraordinario por su rigor y claridad exposictiva y ciertamente imprescindible para entender tanto el capitalismo histórico como el significada del liberalismo. Quizás se queda algo corto al poner de manifiesto este lado oscuro del liberalismo. Igual que aconsejo plenamente la lectura de este libro hago lo mismo con otra lectura que me parece perfectamente complementaria y que entra más a fondo en las contradicciones del liberalismo. Se trata del libro”Contrahistoria del liberalismo”, escrito por Doménico Lasurdo ( Viejo Topo), donde profundiza en las hirientes relaciones entre los liberales y su defensa del esclavismo. Esperando, claro, que la edad le permita acabar los dos tomos prometidos : el volumen V, desde 1873 hasta 1968/9 y el VI sobre la crisis estructural del sistema capitalista, desde 1945/ 1968 hasta el presente.


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Soy uno de los administradores de La manzana podrida, y quiero dejar en claro que a pesar de que en esta web se hable de política yo soy un ser apolítico y es que a veces es mejor ver las cosas desde fuera, contrario a lo que muchos dicen, sigue leyendo la manzana y comprenderás mis palabras.

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