enero 18, 2018

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Descubriendo tus instintos más salvajes | La manzana podrida


A una le gusta untarse de aceite para la relación sexual, a él le gusta gritar cuando está muy excitado, a la otra le encanta brincar para disfrutar el “único deporte que no le da pereza”. Cuando te alejas de la corbata o los tacones, de la razón y los convencionalismos, el sexo puede ser una vía de conexión con nuestros instintos más puros y más salvajes. Acaso algunos somos ¿Animales en la cama y racionales en la vida?

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Antes de adentrarnos en el viaje por nuestra sexualidad más instintiva, Roberto Sanz, psicólogo y sexólogo de la Fundación Sexpol, nos invita a no abusar del concepto de sexualidad animal, “pues justificaría el uso de la agresión o la violencia en la sexualidad, y ante todo somos humanos” aclara. Para él, “la sexualidad humana es humana”, nunca animal. El ser humano lleva unos 200.000 años saliendo de esa “bestialidad”.

“Para mi tener sexo más animal es ponerme brava o fiera en la cama, y no siempre me apetece. Tengo que estar muy excitada” cuenta Luisa. A Antonio, en cambio, su lado más salvaje le sale cuando se siente dominante: “Claro que eso, combinado con sumisión en otros momentos en los que mi pareja me domina a mí, me vuelve loco. Para otros no existe un instinto animal universal: “Yo no me siento una pantera o una loba, me siento más bien un corderillo que necesita a que lo abracen, lo acaricien y lo estimulen”

Miguel del Nogal, psicólogo y psicoterapeuta, colaborador de la Asociación Española de Salud Sexual, nos recuerda de dónde venimos. “Al fin y al cabo somos animales y nos regimos por pulsiones e instintos. Lo que ocurre es que hoy en día esos instintos los tenemos mediatizados por cuestiones sociales y de educación…No hay más que ver la postura del misionero, que fue la adopción de una postura “políticamente correcta” por los indígenas, durante la colonización española de Latinoamérica.

Entender hoy en día una sexualidad libre de condicionantes socioculturales y psicológicos imposible. Aun así, si tratáramos de adivinarla, “sería bastante egoísta, pero respetuosa, de gran contacto corporal y mucha creatividad, pues somos animales conscientes” opina Roberto Sanz. Para el, la parte animal e nuestra sexualidad se corresponde con nuestra preferencia hacia el placer y el rechazo de la molestia o la incomodidad. Ese acercamiento al placer no se obtiene solo del contacto corporal, pues incluye emociones, sensaciones, fantasías y todo lo que podríamos – o llamamos – cultural.

 

Archivado en: parejas, Relaciones, Sexualidad

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Soy uno de los administradores de La manzana podrida, y quiero dejar en claro que a pesar de que en esta web se hable de política yo soy un ser apolítico y es que a veces es mejor ver las cosas desde fuera, contrario a lo que muchos dicen, sigue leyendo la manzana y comprenderás mis palabras.

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